El último hombre-mono vivo inunda cerebros y nos creemos poderosos ante lo contundente y lo absoluto. y despazio, atrapa tu espazio. Porque estoy aquí para algo, eso al menos pienso para que no se oxide el aire que respiro, despazio. Y mis mentiras ya las descubrirás con el paso del tiempo, justo cuando sea demasiado tarde como para alejarte de mí. Entonces ya no habrá más mundo que el mío, más despazio. Así que pórtate como una adultera con ganas de follar y clava tus rodillas en el suelo; y olvídate de gozar, que aquí ya todos sufrimos demasiado. Y esta canción que suena atrapada en mi cabeza como un preso condenado a cadena perpetua, reduciendo su espazio. limando sus ilusiones, apagando recuerdos de cuando era niño, y ni siquiera en esos días el sol brillaba. Así que no sorprende a nadie que llueva en agosto, o que el brillo de la piel es causado por alguna crema hidratante que se compra a cambio del dinero que ganas cuando madrugas y vas a trabajar con las ganas suficientes como para no vomitar cuando ves al jefe entrar por la puerta con una sonrisa y un brillo de más en su piel. Necesitas espazio. Yo también. Así que no toques más los cojones, y si quieres guarda el paraguas porque es muy poco probable que llueva en agosto, pero también era poco probable que yo madrugara triste y sólo por las mañanas, o que se quedara una canción atrapada en el mes de noviembre siendo objeto de burla por los demás meses de año que disfrutan de ritmos suficientes como para inventar la libertad de ese condenado a cadena perpetua. Sin embargo es mucho más sencillo crear nuevas canciones. O tal vez no. despazio. Yo también necesito que tú tengas tu espazio, y empieces a respirar con tus propios pulmones contaminados de miedo, mierda y versos oscuros que guardas para arrojarlos cuando alguien te haga llorar. No esperes a que pase demasiado tiempo para olvidar parte de tu pasado, porque esas cosas son, precisamente, las que están matando tu presente, despazio. Y tampoco olvides que hay mundos a los que no perteneces, mundos con sus propias mamadas cardiovasculares, o con la ausencia de ellas. Da igual, otros mundos al fin y al cabo. y espazios perdidos. Aunque duela, joder. Y brillos en los ojos, ojos despazios, ojos que caminan con pereza ante la vida sin saber que la vida, sí, es camino de ida; y que todo esto que vivimos es un sueño, un puto sueño, y que tenemos que hacer todo lo posible para no convertirlo en pesadilla. Aunque sepamos que todos nos convertiremos, nuevamente, en mono. Y eso, quizá sea lo mejor.